El Arte de las Misiones del Norte de la Nueva España, 1600-1821, en el Antiguo Colegio de San Ildefonso
Desde la década de 1530, los españoles exploraron el norte de la
Nueva España en búsqueda de oro y de tierras para colonizar. Algunos
frailes franciscanos también formaron parte de las expediciones y,
antes de cerrar el siglo, establecieron misiones para convertir al
catolicismo a los indígenas en Nuevo México. Cada misión se conformaba
por un convento o una residencia para los misioneros, un templo y áreas
de trabajo y vivienda para los indígenas. En 1591 llegaron a
Sinaloa los jesuitas, a la costa del Pacífico, y cuatro años más tarde
tenían un colegio en Durango para educar a los hijos de los colonos,
además de apoyar una red de misiones que cubriera todo el noroeste.
Cuando los jesuitas fueron expulsados por el rey Carlos III, en 1767,
los franciscanos quedaron prácticamente como los únicos misioneros en
todo el norte. Basándose en sus experiencias en Coahuila, Texas,
la Sierra Gorda de Querétaro y otros lugares, estos franciscanos
sustituyeron a los jesuitas en muchas misiones del noroeste y fundaron
nuevas misiones en la Alta California. Establecieron pueblos,
construyeron templos y los decoraron; en estos procesos participaron
tanto los indígenas locales como los que habían llegado desde el sur,
así como los colonos y los soldados. Los artistas capitalinos y los
artesanos locales respondieron al reto de adornar las misiones con
pinturas, esculturas y objetos de culto y de uso. Más información |