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Ya Plinio habÃa mencionado el tema: una buena parte de la obra gráfica en circulación que se atribuye a Salvador Dalà difÃcilmente puede ser autentificada. En su libro, Dalà y yo, Stan Lauryssens afirma que en los 70's era más fácil vender un cuadro falso que uno real. Pero el propio autor aclara que llama 'falso' a todos aquellos cuadros que pintores contratados por Dalà pintaban, para que éste terminara con su toque surrealista. Esto, me parece, habrÃa que discutirlo en otro lado. Sin embargo, en el caso de la gráfica, el asunto es totalmente diferente. El mercado está inundado de falsificaciones, copias de las copias, certificadas por Juan de su Casa, ediciones numeradas sobre 500, más pruebas, más las que estaban debajo de la prensa... Fine Art Registry (FAR), una organización que promue el registro de obras de arte por parte de artistas e instituciones para asegurar, en el futuro, su autenticidad, ha estado trabajando desde hace tiempo en el caso de la obra gráfica de DalÃ. La investigación, y el trabajo de FAR como abogado de quienes han sido defraudados, se va publicando en el sitio salvadordalifakes.com. De entrada clasifican los fraudes en tres:
- Estampas elaboradas a partir de obras que inicialmente son falsas, pero se atribuyen a DalÃ. - Reproducciones fotomecanicas de obra gráfica autentica, que son vendidas como genuinas. - Ediciones no autorizadas y extenciones de edición más allá de lo aprobado (con firmas y numeros falsos)
El tema da para escribir mucho. Ya iremos abundando en cada aspecto. Mientras tanto puedes leer sobre el libro de Laurynssens en el Telegraph, y las reacciones de la Fundación Dalà en La Vanguardia.
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