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Las verdades de San Sebastián
¿Eso significa ‘bueno’ o ‘malo’?”, preguntó el realizador Jonathan Demme a las decenas de periodistas reunidos para escuchar la deliberación del jurado del pasado Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Eso era una rechifla, como respuesta al anuncio de uno de los palmarés: el del Premio al Mejor Guión a la comedia Louise-Michel, de los franceses Benoît Delépine y Gustave Kervern. Eso significaba “malo”, le hicieron favor de aclararle a Demme, después de todo el presidente del Jurado. Sin perder la buena cara ni el sentido del humor (piénsese en la posible reacción de un juez como, por ejemplo, Sean Penn), el director de la legendaria El silencio de los inocentes apretó ambos puños, adoptó posición de boxeo e invitó a todos los booers a encontrarse con él “a la salida”. Las risas diluyeron la tensión que suele anticipar el anuncio del siguiente y último premio: la Concha de Oro a la Mejor Película...
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El espacio de la acción. Entrevista con Mónica Raya
Egresada de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, Mónica Raya estudió una maestría en diseño escénico en la Universidad de Yale. Ha diseñado escenografía, vestuario e iluminación para cerca de cien producciones que incluyen a la Compañía Nacional de Teatro, el Kennedy Center de Washington, el Festival Internacional Cervantino, la Compañía Nacional de Ópera y el Ballet de Arizona. En 2005 recibió la medalla de oro al mejor vestuario en la World Stage Design de Toronto. De 2004 a 2008 fue directora de Teatro UNAM. Participó en la undécima edición de la Cuadrienal de Escenografía y Diseño Escénico de Praga, como miembro del jurado presidido por José Serroni y en que figuraron, entre otros, Georges Banu y Richard Hudson.
¿Cómo llegaste al teatro?
Yo descubrí el teatro como espectadora en la UNAM, viendo las obras de Jesusa Rodríguez y de Hugo Hiriart en los ochenta...
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Santo remedio
I.
Es comprensible que frente a los fracasos e injusticias de este mundo, algunos artistas puedan sentir de pronto la necesidad de otorgar a su obra una dimensión política. Y no es que el paso que haya que dar sea particularmente complicado; se trata, en principio, de cambiar la perspectiva de la obra, originalmente subjetiva, para que sea lo público (lo que es de interés común) el ángulo que predomine. Lo que es difícil, al parecer, es saber a quién le corresponde darlo, y cómo. Muchos artistas suelen confundir su punto de vista con el de la obra, y dan así el paso solos, sin detenerse demasiado a pensar si esta es capaz de acompañarlos, de comprometerse en la misma medida, ni si algo realmente se ganará con ello (para la obra, en primer lugar, pero también para aquello que inspira el compromiso). Les basta con que la obra refleje su propia toma de conciencia de lo adverso, y no, por ejemplo, que diga algo sobre la adversidad misma...
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Bekind, rewind, de Michel Gondry
Después de la deslumbrante Eterno resplandor de una mente sin recuerdos (escrita por Charlie Kaufman), el francés Michel Gondry se asumió como guionista de su siguiente largometraje. Un derroche de inventiva, La ciencia del sueño sembró dudas sobre su capacidad para inyectarle complejidad a una historia. Su película más reciente, Be kind, rewind, lo redime. En ella narra cómo, para salvar el negocio de la quiebra, un empleado de renta de vhs (Mos Def) y el amigo que siempre le acarrea problemas (Jack Black, tan maniaco como se esperaría de él) deciden regrabar versiones caseras de clásicos del cine comercial. El rodaje de las nuevas versiones ofrece la mirada de Gondry a Hollywood; un despliegue nada gratuito de su genio visual y una reflexión sobre cómo el cine no sólo es reflejo de una sociedad sino, cada vez más, el centro de su identidad. ~ ...
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Asesinato justo, de Jon Avnet
Aunque habían coincidido previamente en El padrino II y Fuego contra fuego, en realidad Al Pacino y Robert De Niro no habían filmado escenas juntos. (En la primera no compartieron una sola y en la segunda las rodaron por separado.) Según confesaron en una entrevista reciente, sintieron que era “ahora o nunca” y se animaron con este thriller sobre un policía que, con el pretexto de impartir justicia, se termina convirtiendo en un asesino serial. Ambos salen airosos ante el complicado reto de no robarse la pantalla y, al mismo tiempo, no palidecer ante el otro. Y, aunque evidentemente los dos ya pasaron sus mejores épocas, la verdad resulta un placer verlos actuar hombro con hombro. La cinta es entretenida, con un montaje vertiginoso y un final sorpresivo. En efecto, más vale tarde que nunca. ~ ...
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